¿Qué puedo esperar de mi pastor?
por Samuel Vázquez
Recientemente acudió a mi un joven con esta duda, y quizá pueda ser la duda que esta en el corazón de muchos creyentes y aún en el corazón de algunos líderes que están bajo autoridad.
Lamentablemente hoy puedo darme cuenta que en la Iglesia en México, el nivel de madurez y entendimiento del liderazgo y la autoridad aún se encuentra en una etapa de desarrollo, por esto no es raro encontrar personas que se quejen de su Pastor por cuestiones y situaciones “carnales” como menciona el apóstol Pablo en su Primera Carta a los Corintios 3:1-3, él dice: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”
A decir, la visión que aun muchos creyentes tienen respecto de sus líderes se asemeja más al concepto de niñera, que de autoridad, muchos aún se enojan y se quejan, si su Pastor:
- No los visita en sus hogares
- No los saluda al salir de la Iglesia
- No les llama por teléfono entre semana
- No les recibe en su oficina para hablar cuando ellos quieren
- No reconoce públicamente sus esfuerzos y trabajo en la Iglesia
- No les da un lugar de honor por encima de los demás hermanos de la Iglesia
- No les da siempre la razón o respalda su punto de vista
- Los disciplina por cuestiones de testimonio o irresponsabilidad
- Los exhorta duramente (imagínate que la exhortación fuera injustificada o simplemente se paso ¿Qué crees que debemos hacer?)
- No realiza el aseo de los baños del templo
- TODO LO DEMÁS QUE UNA MENTE EGOÍSTA PUEDA IMAGINAR
Quizá algunos piensen que algunas de estas actividades son “Responsabilidades del Pastor” por eso es “Pastor”, pero ¿y que si no las realiza? Acaso por ello tendremos el poder para juzgarles y menospreciarles, no debemos olvidar que a pesar de ser líderes y estar en autoridad, aún siguen siendo humanos igual de falibles que los demás, creo que ahora surge una pregunta obligada ¿Qué haces tú por tu Pastor?
La Biblia nos da un claro panorama respecto de la autoridad y sus responsabilidades, es cierto que su labor dentro del cuerpo de Cristo es muy importante, pero creo firmemente que una sola persona no lo puede hacer todo, por esto es necesario que cambiemos nuestra mentalidad (en el sentido de buscar que otros nos sirvan, busquemos mejor servir) a fin de que juntos alcancemos el propósito de Dios.
Dentro de lo que muchos creyentes pudieran responderte con honestidad si les preguntarás ¿Qué esperan de su Pastor? quizá ellos te responderían, algo así:
Puedo esperar de él que me consuele, pero no que me corrija
Puedo esperar de él que me anime, pero que no se meta en mi vida
Puedo esperar que me apoye en mis decisiones, pero que no interfiera con ellas
Puedo esperar que me aconseje, pero no consideraré sus palabras más allá de lo que son, un consejo.
Puedo esperar que él haga por mi, pero no que me pida que yo haga algo por él.
Creo que estos ejemplos son suficientes para entender que algo anda mal en cuanto a nuestro entendimiento de la Autoridad Pastoral, No olvidemos que ellos (Los Pastores) fueron constituidos por Cristo y que si bien en cuanto a nuestra Relación con Dios todos somos iguales ante él, no así en cuanto a la Operación, ya que para ello Dios estableció un orden y una jerarquía en su Iglesia que es el cuerpo de Cristo, de modo que debemos evitar todo aquello que nos impida el edificarnos mutuamente, mayormente si entendemos que el más interesado en destruir la Iglesia es Satanás.
A lo cual deseo concluir con la respuesta que le di a este joven: No pienses en que es lo que puedes esperar de tu Pastor, mejor piensa en que es lo que puedes hacer por tu Pastor.
Hebreos 13:16-17 “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.”
