El Síndrome de Elías
por Samuel Vázquez
Muchas Instituciones Médicas y Sociales están alarmadas con el acelerado incremento de enfermedades entre el final del siglo XX y los comienzos de Siglo XXI, muchos de estos desordenes se deben a la Tecnología, Estilo de Vida, Hábitos, etc., pero en el tiempo en el cual me he desarrollado como ministro de Cristo, me he dado cuenta del surgimiento de un desorden que suele afectar a aquellos que están en autoridad, el cual lo he llamado “El Síndrome de Elías”.
Así como cualquier enfermedad tiene sus síntomas, el síndrome de Elías no es la excepción, ya que comienza por afectar la mente y perspectiva del Ministerio, así como su entorno de aquel que lo posee.
La Biblia nos narra esta situación que podría estar al acecho de cualquiera que anhela servir al Señor con un corazón puro. Lee con atención el siguiente pasaje
1 Reyes 19:8-18
Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. Y le dio Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
En otras palabras, el síndrome que puede aquejar el alma de un ministro es aquel que buscará centrar la visión de este en aquello que le rodea, en las situaciones y formas en la que la gente responde o se involucra a su llamado, al igual que Elías estos siervos del Señor se sienten solos.
La Biblia nos narra que Elías recorrió un largo camino para llegar a Orbe el monte de Dios, y hoy no es la excepción ya que muchos ministros el día de hoy al igual que Elías han recorrido mucho tiempo largas distancias (el ministerio), a fin de vivir en la voluntad de Dios, el problema surge cuando comenzamos a poner la vista en aquellos que están a nuestro lado.
Como podemos ver Elías estaba terriblemente deprimido, hacía algún tiempo que los cielos se habían cerrado por su palabra, había resucitado el hijo de una viuda, había visto descender fuego del cielo, pero ahora simplemente se sentía solo.
Pero lo más Hermoso es la forma en la cual el Señor nos lleva triunfantes, porque en lugar de sentarse junto a Elías y lamentar su soledad, Él lo comisiona, le dice que vaya y unja (bendiga) “a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar”, Dios no desea que este síndrome de soledad nos haga ensimismarnos, sino que aún en medio de la dificultad tengamos una visión amplia del propósito de Dios y luchemos por alcanzarla.
Posteriormente el Señor nos da el antídoto para el Síndrome de Elías y es “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.” Aunque hasta este momento no haya signo alguno de alguien que pueda caminar junto a ti, Dios te dice, hay muchos que tienen un corazón que arde como el tuyo, tal vez aún no has visto su manifestación, pero ten la seguridad de que tu trabajo no es vano,
Así que, te insto en el Señor, no des lugar en tu corazón a la depresión que produce en nuestro corazón el muchas veces mirar alrededor y ver que no hay nadie, lo más importante es que el Señor esta contigo y que tú estas haciendo su voluntad, sin lugar a dudas el te fortalecerá y te dará aun más de lo que esperas, solo ten fe y confianza en que “aquel que comenzó en ti la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”
Oremos:
"Señor Jesús, gracias por amarme y darme la oportunidad de servirte, sé que tu estas conmigo y que nunca me abandanorás, te pido que me fortalezcas y que yo pueda levantarme con una unción fresca sobre mi vida y ministerio, Amén"