Y tú, ¿cuánta hambre y sed tienes?
Hace unos años viaje junto con mi familia a el estado de Morelos, pero justo antes de llegar a nuestro destino turístico el automóvil en el que viajábamos sufrió un deterioro tal que nos impidió el poder continuar con nuestro viaje, eran ya como las tres de la tarde y no habíamos comido nada, ya mis sentidos prácticamente me fallaban ya que al mirar en mi derredor miraba a la gente con cara de pizza, hamburguesa o torta, en aquel momento se acerco mi hermana con un guisado el cual había jurado desde que tengo uso de razón jamás comerlo, pero en ese momento pareciera que se había convertido en el más suculento platillo jamás imaginado, de modo que no solo lo probé, sino más aún lo devore y me di cuenta de la gran satisfacción que trajo a mi ser aquello que muchos años antes deseche.
Hoy como iglesia estamos atravesando un periodo crucial en el cual Dios cumplirá su voluntad en medio de nosotros, muchas veces nos hemos gozado con ese pasaje declarado por el profeta Isaías el cual dice así:
“Haré brotar ríos en las áridas cumbres, y manantiales en los valles. Transformaré el desierto en estanques de agua, y el sequedal en manantiales.” Isaías 41:18 NVI
Que precioso pasaje, apenas lo leemos y nos podemos imaginar lo que Dios hará en medio de su pueblo, porque este pasaje se refiere de forma profética al mover que Dios traerá sobre toda la tierra, un mover fresco y poderoso donde la gloria de Dios impactará a todas la familias de la tierra.
¿cuántas veces nos hemos sentido secos espiritualmente hablando? ¿cuántas veces vemos a nuestro derredor y nos damos cuenta que lo que necesita nuestra iglesia y ministerio es la frescura del Espíritu Santo en medio de nosotros? ¿cuántas veces nos damos cuenta que nuestra sola capacidad no es suficiente cuando de hacer la obra de Dios se trata y esto produce en nosotros frustración y en ocasiones un sentimiento de impotencia?, pero escucha su promesa: “Haré brotar ríos en las áridas cumbres… transformaré el desierto en estanques de agua y el sequedal en manantiales.” ¿no te llena esto de esperanza? Dios anticipadamente nos habla de aquello que en la eternidad pensó hacer con nosotros, sí veremos su gloria y poder, nuestros ministerios dar abundante fruto y las personas ser salvas, pero sabes así como en lo natural en lo espiritual existen leyes y una ley que es constante en ambos espacios es sin duda la ley de acción –> reacción, es decir lo dicho por el profeta es la reacción, es el resultado, ¿pero que puede producir semejante respuesta de parte de Dios?
El verso 17 del mismo capitulo de Isaías nos da la respuesta: “Los pobres y necesitados buscan agua, pero no la encuentran, la sed les ha secado la lengua, pero yo, el Señor les responderé; yo el Dios de Israel no los abandonaré.” (Énfasis del autor)
Puedes verlo, fue el hambre del pobre, del necesitado la que produjo esta grandiosa respuesta de Dios “yo, el Señor les responderé”, el Señor Jesús mismo lo declaró: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.
Hoy existen dos clases de cristianos, aquellos que tienen hambre de Dios, hambre de un fresco mover del Espíritu, aquellos que están dispuestos a romper sus moldes y conceptos por ver a Dios obrar en poder en sus reuniones, y aquellos que solo tienen apetito de Dios, aquellos en los que la necesidad no apremia tanto como para estar desesperados por ser saciados. Aquellos que aun eligen que aceptan y que no de las demandas de Dios, aquellos que aún piensan que pueden experimentar un mover de Dios sin renunciar a sus practicas vergonzosas, amados hermanos si realmente queremos vivir en el fluir del Espíritu una cosa nos es necesaria y esta es: Hambre, sí, Hambre de Dios, del Dios vivo.
Piensa: ¿que pasa si alimentamos a un niño entre comidas con dulces y frituras?, exacto, cuando llegue la hora de la comida no querrá probarla porque esta satisfecho, los dulces y frituras han engañado su cuerpo haciéndole sentir saciedad, sin en realidad nutrirle, ahora, ¿sabes que te ha impedido realmente estar hambriento de Dios?, ¿Qué tipo de frituras o dulces has permitido que entretengan tu corazón?
El Avivamiento sin duda llegará, de hecho esta más cerca de lo que podemos imaginar, pero sabes ¡solo saciará al hambriento, solo saciará al sediento! A aquel que da evidencias de estar necesitado de Dios y su poder, y tú ¿tienes hambre o apetito por Dios?
