Huevo o Jamón? Tú decides!
Por Samuel Vázquez
Se cuenta de que en una ocasión una mujer que tenía una granja, le preguntó a su esposo por la noche ¿mi amor, que se te antoja de desayunar para mañana? A lo cual él le respondió: se me antoja desayunar huevo con jamón, a lo cual ella le respondió muy bien y se durmieron, por la noche, la historia nos dice que los animales de la granja rápidamente hicieron pasar la voz (mañana desayunarán huevo con jamón) y sabes cuando esto llegó a oídos del puerco, el único puerco de la granja él comenzó a llorar desconsoladamente , -no, no puede ser, huevo con jamón no Dios mío por favor , huevo con jamón no- escuchándolo la gallina le dice hay por favor no es para tanto; a lo que el puerquito le respondió –para ti no significa mucho puesto que en ese desayuno solo estas involucrada, vas a dar un huevo, pero yo estoy comprometido-
Así de la misma manera hoy el Señor esta poniendo delante de nuestros ojos una nueva visión, una visión en la cual la iglesia esta comprometida con el mover del Espíritu Santo en nuestra generación, una visión en la cual no hay lugar para el conformismo ni la apatía una visión en la cual Dios lo quiere todo de ti y no espera menos de ti.
En la Biblia encontramos en Ezequiel 47 un relato del profeta teniendo una visión de parte de Dios, en ella se nos muestra que el varón que le mostraba la visión midió el río que salía del templo y lo que más me impresiona es el hecho de que no le basto con que el profeta Ezequiel estuviera involucrado en la visión, sino que cada vez más era impulsado a comprometerse con la visión de Dios, en esta visión no nos menciona la Biblia que el profeta fuera obligado a adentrarse más en el río (el agua a los tobillos no es suficiente), tampoco se nos dice que el profeta apareciera en medio del río, el avanzar y dejar de lado el estar involucrado para pasar a estar comprometido fue una decisión que el profeta Ezequiel tuvo que tomar, así de la misma manera hoy como ministros debemos tomar la decisión si solo estamos involucrados en el mover de Dios o si en realidad nos comprometemos con él, Dios no está en busca de una aventura romántica (como muchas veces pareciera que así visualizamos nuestra relación con él), él esta buscando en nosotros compromiso, ya que él se comprometió con nosotros para salvarnos, él no solo se involucró en nuestra salvación, él se comprometió con nuestra salvación.
Lamentablemente, muchas personas hoy buscan de Dios solo la bendición, la prosperidad, la paz, el gozo y esto es bueno, dado que Cristo nos prometió una vida abundante, pero si considero que el cristianismo y nuestra posición de liderazgo no se puede limitar solo a recibir, nos es necesario esforzarnos, comprometernos con los sueños de Dios, ya que hemos sido creados para verlos cumplidos en nuestras vidas, así que mi consejo es: no te limites a ser solo un espectador del mover de Dios, no te conformes con solo estar involucrado en los propósitos de Dios para tu generación, comprométete con los sueños de Dios y entonces si verdaderamente hallarás plenitud de gozo en tu diario vivir.
La clave de la satisfacción espiritual podría definirla en solo una frase: ¿Huevo o Jamón? tú decides, comprométete en ello hallarás bendición.